sábado, 7 de noviembre de 2009

Ayala




Granada.
República.
Buenos Aires.
Nueva York.
Historia.
Escritura.
Centenario.

Francisco Ayala.

viernes, 6 de noviembre de 2009

VIVIENDO ... DESEA Y DISFRUTA (Dedicado con mucho cariño a Miriam)

Los números primos gemelos,

siempre juntos emocionalmente,

pero siempre separados físicamente.

Les separa la barrera de un número par,

pero es precisamente esa distancia,

la que les aboca a crear una fuerte unión.

Eso nos ocurre a algunas personas,

cuando sentimos irremediablemente

una fuerza invisible que nos une a otra.

Sabemos que es posible estar en soledad,

rodeados por una multitud desconocida

que nos observa con superficialidad.

Es la indiferencia en la mirada,

la que nos evoca el placer de rechazar

todas aquellas cosas gigantescas.

Aprendiendo a buscar el gusto

por las más pequeñas e insignificantes,

que son las que llenan nuestra vida.

Todos encontramos en algún momento

a nuestro número primo gemelo,

ya pueda ser un hombre o una mujer.

En ese instante notamos cómo se crea,

entre ambas personas, un espacio vacío

con un aire y unas emociones únicas.

Quizá tenga que seguir viviendo sin más,

dejando pasar personas delante de mí

respirando lo mejor de cada una de ellas.

Aún me quedan muchas por conocer,

y tal vez sin saberlo me tope de frente

con la complementariedad que deseo.

Mientras me dedicaré a seguir fielmente

los pasos que voy eligiendo en mi vida,

disfrutando en compañía de los míos.



* Para los amantes de la buena lectura:

"La soledad de los números primos"

de Paolo Giordano.


jueves, 5 de noviembre de 2009

Reincidir

Puede que sea cierto aquello de que el mundo está en expansión, y que pronto llegara al punto cero, y caerá, y todo se reiniciará, que todo colapsará.
Se repetirá la edad de hielo, todo pasará por su ciclo, hasta volver una y otra y otra vez al punto cero, para colapsar, y comenzar de nuevo.
Puede que sea cierto, que el mundo solo sabe reincidir una y otra vez. De ahí que el ser humano tropiece con la misma piedra; que donde hubo fuego cenizas quedan; que una adicción por muy superada que esté dure para siempre. Porque todo son reincidencias.
De ahí nacen los fetichismos, las obsesiones, de reincidir una y otra vez sobre una imagen, fruto de casualidades que hacen que todo lo relaciones. Al principio decides que te da igual, pero, ¿por qué vuelves a caer y siempre encuentras alguna conexión con ello? Esto es horrible... Al igual que un dia te levantas con la firme promesa de que no volverás a darle más vueltas a algo de lo que se merece, lo vuelves a hacer, lo vuelves a repetir.
Estoy harta de reincidir, pero claro... ¿Quién soy yo para ir a contracorriente del planeta?

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Amiguitos

Vuelven a mi hueco invisible de tiniebla,
a mi sonrisa en la oscuridad,
deseando respuesta sincera.
Bebe la sangre más allá del recuerdo
del espejo, del cristal muerto
y de los cuerpos bañados en destello.
Más allá del cielo blanco de nubes
y de la tierra blanca de niebla,
bajo la noche negra,
la boca llena de dientes e ironía,
que traga, pequeños labios líquidos;
y olvidas.
Y como que volvemos a casa,
como que nos reciben y aman.
Desnudos de ropa, de manchas,
de miembros y memorias.
Ahora ya mato solito, inocente,
tranquilo,
consciente de mis desatinos,
esperando el abrazo maternal del
cadáver y el cuchillo.
Te envuelvo nuevos amigos en papel brillante,
colorido, con cinta roja y una tarjeta:
bienvenido.

martes, 3 de noviembre de 2009

Somos enanos a hombros de gigantes

Un dato curioso que he observado últimamente es la naturaleza egocéntrica del ser humano.
No me refiero con esto a que cada uno de nosotros seamos egoístas o solo miremos por nosotros, sino al ego del ser humano como especie, y sobre todo, como generación.
Me estoy dando cada vez más cuenta de que, cuando hablo con la gente, pocos conocen escritores, pintores, músicos, cineastas e incluso acontecimientos históricos previos a su nacimiento.
De hecho, hoy en día no dudamos en calificar a las cosas como novedosas, transgresoras, un hito en la historia del cine, la literatura, la pintura...
Por nombrar, así, que me vengan a la mente, la archiconocida triología Millenium, de la que Vargas Llosa llegó a decir que "La novela no está bien escrita (o acaso en la traducción el abuso de jerga madrileña en boca de los personajes suecos suena algo falsa) y su estructura es con frecuencia defectuosa, pero no importa nada, porque el vigor persuasivo de su argumento es tan poderoso y sus personajes tan nítidos, inesperados y hechiceros que el lector pasa por alto las deficiencias técnicas." A lo que yo solo puedo contestar un ¿? porque se me escapan los argumentos para defender esa opinión. Su "pero no importa nada" demuestra esa mediocridad con la que no solo nos conformamos, sino a la que alabamos porque... ¡Aleluya! Larsson es el nuevo Cervantes del S.XX (No le da ni para lamerle los chapines a Cervantes, permitidme la pedantería)
Que el pueblo olvide incluso aconteciemientos históricos que lo configuran, lo crean como pueblo, como nación y más importante, deberían servir de aviso para no cometer nuevos errores me parece un hecho aun más increíble a que los jóvenes y no tan jóvenes de hoy en día no me puedan decir quién era Murillo, Tirso de Molina o los hermanos Lumière.
Que la guerra de Irak no ha sido la primera, que Estados Unidos ya tuvo Vietnam (Si, hombre, la guerra de Apocalypse Now. La de Skinner el de Los Simpsons) que en España ha habido no una, sino dos Repúblicas, una Guerra Civil, una dictadura (Todo eso lo conocemos por la abuela, que ve Amar en Tiempos Revueltos y Cuéntame)
Todo esto me ha venido a la mente al ver ¿Qué fue de Baby Jane?
Y pensaréis...¿Todo esto por una película? Pues sí, todo esto por una película, por una de esas grandes peliculas que terminas de ver y te preguntas por qué narices no la reponen todos los años en lugar de las películas de la pasión en Semana Santa (Siiii, vaaaale, también es folklore, pero con una nos basta, no con diez cada dia de la Semana Santa. O que por lo menos pongan La Vida de Brian)
Por lo que somos, por lo que estamos perdiendo y por todo lo que nos queda por descubir sobre nuestro pasado.
Por esos estudios que "sólo" sirven para recrearse en un pasado inútil (Filoloqué? Historia? Arte? Música? Pero... ¿Y qué salidas tiene?
Salida... la creación de un mundo mejor, o por lo menos más consciente.
Entrada a la felicidad, que no es poco.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Un relatito breve...

Ahora sus restos descansan debajo de mi cama. El daño ya está hecho, y qué bien me sienta hacer daño. Ya no puedo evitar dejar de reírme, aquí, tirado en el sofá y viendo un programa de televisión a todo volumen (¡jódete, mamá!) que no me interesa lo más mínimo.
Todo por él. Porque él es el preferido, él es el chiquitín de la casa, él no barre ni recoge la mesa porque es muy pequeño, él nunca ha roto un plato... ¡Pues ya era hora de que escarmentara! Porque yo soy muy paciente, pero todo tiene sus límites. ¡Cuatro años soportándole! Ya ni me acuerdo de cómo era dormir solo, tener una habitación para mí, no compartir ningún juguete... Desde que nació fue una desgracia en mi vida. Y mis padres nos quieren a los dos por igual, sí, pero a él bien que le peinan cuidadosamente por las mañanas o le enseñan a atarse los cordones con ese repugnante “amor de padres” que yo siempre echaré de menos.
No me arrepiento de lo que he hecho. Que no intenten comprenderlo ni busquen respuestas, porque no me arrepiento. Es algo que llevaba planeando desde hacía unas semanas y estoy orgulloso de mi logro. Además, en esta casa están siempre tan ocupados que no se preocuparán mucho por encontrarlo y, claro, eso me favorece muchísimo.
No lo habría hecho si él nunca hubiera existido. Cómo odiaba cuando, con uno o dos años, me lamía todo lo que encontrara por mi cuarto, o esa manía que tenía de cogerme de la mano y apretármela... “Si lo hace sin querer, ¡es muy pequeño!”, me decían siempre mis padres cuando yo les enseñaba la marca ligeramente enrojecida que me había dejado el criminal de mi hermano. Él siempre tan bueno, tan callado, tan inocente...

- ¡Chache...! ¿Dónde está Piposo?

Mis ojos parpadean un momento desviando la atención de la televisión. Vaya mierda de programa, pero qué bien sienta tenerlo a todo volumen.

- ¿Qué quieres?- le pregunto gritando a mi hermano.
- ¡Pi-po-so!

Le miro fijamente y nos quedamos así, estudiándonos el uno al otro, durante un buen rato. Si es un simple peluche... Hay que ver qué rápido lo echa de menos. Poco a poco, me va entrando la risa, le saco la lengua y, mientras pienso en los restos de Piposo que hay debajo de mi cama, vuelvo a fijar mi atención en la televisión. Mi hermano empieza a hacer pucheros (es odioso cuando se hace el víctima) y sale corriendo hacia la cocina.

- ¡Mami, mami! ¡El chache tiene a Piposo...!

domingo, 1 de noviembre de 2009

Un pequeño espacio fotográfico...
Obsequio de Manu.
Gracias.