Mostrando entradas con la etiqueta Pilores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pilores. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de junio de 2010

Quizás, quizás, quizás

Te encuentras con esa sensación que te presiona el pecho con fuerza, privándote durante instantes cercanos del deber de respirar.
Sientes que has hecho, que quizás has hecho algo mal pero no entiendes el por qué, y el corazón bombea más deprisa, quizá porque te importa.
A ella le importa él, le importaba hasta el punto en que hasta el bombeo de su corazón dependía de él.
Le importaba tanto que no le avergonzaba llorar bajo techo o a pleno cielo abierto.
Y lloraba y lloraba porque de repente sentía esa presión en el pecho, el bombeo rápido de su corazón y la respiración sútilmente cortada.
Ella pensaba que cada bombeo significaba un instante menos junto a él, no soportaba pensar que su propio organismo les hacía perder instantes juntos.
Pero era cierto, los días en que sentía la presión en el pecho, él nunca estaba, siempre estaba lejos. Y el corazón bombeaba más rápido, más fuerte y más solo que ninguna otra vez anterior.
Quizás ella tuviera razón o quizás no quería reconocer que no podía estar junto a él y culpaba a un falso bombeo de su corazón la llegada del final.
O quizás tenga razón y...

martes, 25 de mayo de 2010

¿de verdad?


"¿Para qué seguir,
si la continuidad de este relato no es
sino pasatiempo real de
un millar de relojes?"

-Te quiero.
-¿Por qué?
-No sé.
-Eso está bien,
nos demuestra que aún nos queda tiempo,
al menos hasta saberlo.

-Al menos hasta saberlo-
Eso dije: Al menos hasta saberlo.
Que amparadas se encontraban mis palabras entonces,
cuando ellas lo sabían,
y describían inconscientemente
un final, un:
-Te quise-

Que amparadas y ridículas ellas,
que a golpe de coherencia
daban un significado erróneo al
-te quiero- por entonces inicial.

-Te quiero-
Me dices ahora,
después de tiempo adelante,
después de un surco de arenas,
después de un después
que ambos no esperábamos.

Me dices -te quiero ahora-
y un incomprensible escalofrío
me recorre todo el cuerpo,
clavando inusitadamente
un paréntesis próximo a mis labios.

-Te quiero ahora-
¿y seguirá siendo tan bonito un segundo después?

Me gustas
cuando dices
-te quiero ahora-
Me gustas
porque sólo las palabras,
los versos,
saben lo que vendrá después.

-Te querré siempre (dijiste una vez)
-shhhh ¡calla!
-¿Por qué?
-Preguntáselo a la poesía.

(aún esperan ambos su respuesta).


Pilores

miércoles, 19 de mayo de 2010

Resquicio de independencia


"Para entonces ya seré polvo,
no hará falta muerte
ni abismo,
no hará falta final
ni resquicio alguno
de última expiración,
ni santa unción que me apliquen
como último suspiro
o intento de salvación alguna.

Para entonces ya seré tierra,
cuando la independencia
(ya marchita)
me abandone irreverente,
haciéndome saltar,
llorar, reír, cantar,
amar, sentir, sufrir...
a cuatro patas,
a cuatro manos.

Para entonces ya seré llanto,
insufrible llanto desequilibrado que,
perplejo, asustado, melancólico
me llorará por si sólo,
llorará lo que fui y no seré,
lo que quizás pude ser,
y no fui.

Para entonces seré banco,
madera, estatua, carga,
un peso quizás indeseado
que el cruel pasar de los años
habrá dejado abandonado aquí,
sin siquiera poder comer un cucurucho
cuando me plazca.
Seré eso,
piernas que necesitan
otras piernas,
manos que necesitan
otra manos,
piel de otra piel...
resquicio de independencia."

miércoles, 12 de mayo de 2010

Jodida luna

Esta noche apareció la luna
brindándo
me el costado más amargo.
Ahogándome, gritando
que no podía más
con el peso de las luces.

Apareció dejándome así, sola,
llevándose todo.

Ya no hay huellas ajenas
en mi mesita de noche.
Ya no hay susurros
que entornen, ni
silencios que curen.

Y ahora no sé nada,
el costado más amargo de la luna
se ha llevado mi ilusión por abrigo,
mi lágrima dichosa,
los sueños en su ombligo.

Se ha llevado la utopía como estela,
y no me ha dejado nada,
nada excepto, un par de nanas secas.

Y ahora no me duermo,
ahora no quiero dormir.
Me has dejado fundida,
apagada.
Como un suicida
sin atino.

Me has dejado sola,
y a mi alrededor
antes había, sentía.
Soy alguien quede repente
ha desaparecido,
dejando por camino
nada más que un roce
en mi espalda.

Maldito lado amargo
del costado de la jodida luna,
que te has llevado mi sueño de repente,
sin aviso, sin motivo, sin nada.

Y en eso me has convertido,
en nada, en ensayo de sueño escondido.

Déjame dormir después, que
quizás mañana vuelvas
de la mano de mi utopía,
mi utopía sedienta de abrazo,
sedienta de cama unipersonal para dos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Tú y abismo

Me llamaste, al final
me llamaste y poco a poco

sentí lo que un final acorrala.
Me tenté a sonreirte,
a mirarte, a besarte,
dejándo a un lado
nuestro abismo infinito.

Ambos sabemos,
ambos lo sabemos,
un abismo impenetrable,
insaciable, insostenible.
Un abismo no recomendable,
abismo vacío de porqués
de escusas, de mentiras..
un abismo muy tentador.
Abismo para dos.

Sólo tiendo a decirte y tiemblo,

sólo tiendo a mirarte y siento,
siento que ya no queda nada,
que te vas,
que te irás,
y aquí quedaré yo,
hundida entre cojines de sofá,
entre sábanas de cianes colores,
entre llantos y amaneceres.

Y tú, mientras, reptando.
Reptando por cada una de las paredes
que exaltadas te dejan reptar,
y que llegues poco a poco conmigo,
conmigo a hundirte también
entre los cojines del sofá.

Aquí no hay abismos,

sólo tenues texturas y tenues colores.

miércoles, 21 de abril de 2010

Amor particular

Hablemos de un amor un poco particular,
amor que enclaustrado en una silla
no puede dar que hablar,
no puede dar que existir,
simplemente no puede.


Hablemos de un amor,
un amor de esos de película,
emponzoñado en incertidumbre,
manchado, trazado turgente
de inseguridad.
Amor de confianza,
de secreto,
de abismo,
de pata coja, sillón sin ruedas,
ratón escondido.

Hablemos de enamorados distintos,
lejos de convicciones,
lo sencillo, lo visto,
lo ridículo.

No hablemos de enamorados,
como decía
"suena muy formal".
¿Qué más da como suene o suena?
Acaso hoy no oímos las campanas,
no oímos el claxon de los coches
disparando sus qué dirán,
sus está noche no,
sus no puede ser.

Así, a golpe de claxon
hablemos de un amor de esos,
poco particular,
que siempre anda escondido.
Una historia de esas,
que nunca serán como deben,nunca serán como pueden,
nunca serán.

Hablemos de mi
que acompasada
por viejas historias,
y temblando en sollozos
poco conocidos.
Me acuerdo de ti, amor particular.

Que hasta hace una hora,
no fuiste por nadie visto.

Y aunque nunca nadie nos vea,
mi poco formal enamorado particular,
aunque putrefacta la verdad nos envenene,
aunque nuestras pupilas se auto asesinen por el sueño,
aunque los días no dejen de correr,
aunque pongamos el "the end" a estas historias,
las campanas no dejarán de sonar,
y los claxon, entre sábanas, no se oyen.

martes, 13 de abril de 2010

Se me ha quedado cojo

Que no me gusta pensarlo. Dejarme llevar por la verdad. Que la verdad me aterra y no hay nada más feliz que la felicidad del ignorante.
Que no me gusta olvidarme de que no quiero olvidarte, que no voy a olvidarte.Y si la realidad aún me aterra dame un par de bonos para lo irreal, lo magnifico, lo ideal.
Dame tiempo para esperarte, segundos para esperarte, días para esperarte, dame relojes que te espero; pero, si lo que me quieres dar es verdad...a pesar de todo, seguiré aquí a la espera alarmante de la mentira, nuestra mentira.
Dame alas y no las usaré, siempre y cuando, sólo tenga que esperarte.
Pero qué esperar cuando no hay nada que esperar, cuando todo lo posible ya ha pasado, cuando estancados en el camino no nos queda más que seguir....seguir así. Qué esperar cuando el "Carpe Diem" se ha quedado cojo, y el momento ya no es lo que quieres, y lo que quieres es que todo sea más que el momento...
¿Qué podría hacer yo para evitar pensarte en un futuro en el que no debo pensarte?

jueves, 8 de abril de 2010

Palabras más...

Hay que ver con la dicha dichosa... la dicha del quiero y puedo pero en realidad no.

Y yo sólo me defiendo alcanzando a decir que te quiero, aunque lo sepas, aunque sea recíproco... y aparece de nuevo la dicha sonriente de amargo placer.

Hay que ver como es todo lo nuestro, que ni el propio sujeto nos deja hacerlo nuestro...

Me abandono solo por pensarlo y que el tiempo, desequilibrado, me lleve donde quiera, donde proceda para poder alcanzarte, que no me acobarda nada con tal de arrancarte una estúpida sonrisa de los labios, con tal de poder seguir así...queriéndote aunque no deba, y tú queriéndome aunque no debas, y nosotros, ambos, tan lejos...

Y yo ando dando tantas vueltas simple y llanamente para decirte que te quiero, y que no hay dicha ni palabra capaz de hacer olvidar a nada ni a nadie.

Así que, una vez más, no lo haré.

miércoles, 24 de marzo de 2010

No me preocupa nada más que...

¿Qué preocupación mayor que la distancia de mis pies al suelo?

Y qué preocupación podría tener mayor importancia que las patas de la silla sobre el suelo, el frío en las mejillas, el color del parqué, el tintinear de las horquillas, el roce de tu pantalón, los botones de las paredes, qué preocupación mayor que tu sonrisa escalando la ventana, qué preocupación mayor que....

Que no me preocupa nada que no sea el subir de escaleras, el cierre de puertas y ventanas, el caer de la lluvia, el parpadeo de tus pupilas, el color de tu iris, las pestañas de los cristales, el tumulto del silencio, el café de mi parabrisas...

No encuentro nada que me interese más que el silencio escaldado, las manos carismáticas, el rincón de los problemas, el estrecho de la calle, la simpleza de palabras...

Que no hay nada mejor que el espacio continuado, el sinónimo insatisfecho, el entrever de las cortinas... que todo es fantástico si estoy a más de medio palmo del suelo...

martes, 16 de marzo de 2010

Desconocidos tan conocidos...

De vez en cuando, nosotros, los humanos, acostumbramos a pensar que conocemos cada dato, cada centímetro de una persona, y después, tras varios tropiezos, nos chocamos con la negativa realidad. Al fin y al cabo ninguno de nosotros sabemos cómo puede llegar a complicarse el sistema moral de cada una de las personas que nos rodean (a veces no sé ni cómo cambia la mía).
En algunos excepcionales casos sería capaz de afirmar que hay personas con las que he compartido efímeros 3 meses, y los he llegado a conocer mejor que a personas que conozco desde hace años. Sucia mentira. Ese "pseudoconocimiento" personal es simplemente el basado en la superficie, en la apariencia, en esos detalles que se dejan ver durante los primeros momentos, por llamarlo de alguna manera sería la "cara A". Y luego , como todos tememos, aparece la "cara B" , y tras compartir el tiempo, las horas y los meses necesarios con susodichas personas, te das cuenta de que en realidad te has pasado la mayoría de tu tiempo rodeada de desconocidos, de los cuales, después de todo, sólo recuerdas el nombre.
De ahí surgen las decepciones. Tras este pequeño desarrollo de mi teoría, podría decir que las decepciones son el mejor camino para conseguir conocer a una persona, y de ahí , que sea imposible que exista alguien que no te decepcione nunca... Por lo tanto el hecho de encasillar a un amigo en "nunca me va a fallar" es una forma de mentir y además llevarte un par de patadas en el estomago con el paso del tiempo. Al fin y al cabo, así somos los humanos, nunca podremos saber exactamente hasta dónde podemos llegar nosotros mismos, y por lo tanto, es imposible saber hasta donde pueden llegar los que nos rodean.
Claro que, tras este desarrollo tan negativo a cualquiera le entrarían ganas de quedarse en casa y meterse en una urna de cristal, pero siempre es más entretenido salir a vivir y pseudo-convencerse de que:"quién sabe, quizás algún día consiga conocer realmente a los que forman mi círculo de amistades, familia etc.." (sinceramente, es un juego bastante entretenido, siempre que te lo tomes como un juego, y tengas la suficiente tolerancia como para poder soportar tus tropiezos y los de los demás).
En realidad no es un juego, es la vida.


(Una visión optimista para las decepciones inesperadas)

martes, 2 de marzo de 2010

Del día


No sé en que pequeño instante del día me resolví en pedazos, desestructuré cada uno de los pasos dados por mi cuerpo, me repetí mil veces, me escribí mil páginas de una sola vez, me pensé mil veces pensando en ti... te encontré entre letras que en ningún momento me pareció que existieran.
De repente, como si tal cosa, arrastré los pies a la desidia, arrastré los pies y los restos para ver si te encontraba. No sé si te encontré... pero, si no lo hice, me hubiera gustado hacerlo.


Y eso sé que lo sabes.


"La caricia comienza antes de convertirse en caricia". (M.Benedetti)

martes, 23 de febrero de 2010

Lo mismo

Sentada y un tanto insomne. Así se encontraba ella ahora. Miraba el reloj desesperadamente como si estuviera esperando algún suceso, algo inesperado, algo que, evidentemente, no iba a ocurrir. No iba a ocurrir en ese preciso instante.

Se encontraba en esa situación de desgana en la que todo ente viviente se encuentra de vez en cuando. No entendía nada pero tampoco tenía una gran predisposición a comenzar a hacerlo, prefería evadirse con el simple contoneo de alguna que otra mólecula de polvo que atravesaba impertinente su pupila.
Prefería evadirse observando lo inobservable, es decir, no haciendo nada.

A veces, sólo a veces, el hecho de la vaguería en sí hasta le resultaba placentero... y más aún si dicha vaguería aparecía en momentos en los que debería estar haciendo algo. Después vendrían los arrepentimientos, pero en ese preciso instante, dicho arrepentimiento no le importaba demasiado, o al menos eso parece.

Asi que... ahí la tenemos, divagando sobre no sé el qué, ni sé sobre quién... parece distraida... lo mismo están pensando en S...

jueves, 18 de febrero de 2010

Mi vida pendiente

Y es que las cosas, cuando se hablan saben mejor. A veces, por impulso propio o impropio, por desgana, desazón.... dejamos las cosas sucias en el tintero, dejamos lo que no nos gusta y lo apartamos en la esquina "empelusada" del salón. Cuando, lo cierto es que, no se sabe si por la pura actividad del comportamiento, necesitamos aclararlas. Aclarar de repente, que no me arrepiento de nada. Aclarar, por ejemplo, que si el pasado me ha traído hasta aquí, hago un brindis a su salud.
Me encuentro ahora y reafirmo mi idea de que el presente es el presente, pero que nadie me quite ese pasado que de alguna forma, enredado, me ha traído hasta aquí.
Yo, como de costumbre, como otros muchos individuos en este planeta presentes, a veces me siento especialmente torturada por los papeles rotos sin firmar, las conversaciones pseudo habladas, los resquicios de lo que pudo haber sido y no fue.
Me sumerjo en la imposibilidad, en que es inútil dar vida a una conversación que debería haber sido hablada hace tiempo, meses, años. Pero me miento. Me miento al pensarlo, me miento al decir que hay cosas que se deben quedar como están. Me miento cuando pienso que no quiero firmar aquellos papeles rotos, me miento cuando pienso que no quiero hablar aquellas conversaciones pseudo habladas, me miento cuando digo que no me importa dejar las cosas a medias.

Y es que no sabéis cuan gratificante es dejar a un lado una conversación pendiente. Por lo tanto, hoy brindo a tu salud y la del pasado que, quizás por un error, hizo que nos encontráramos.

jueves, 4 de febrero de 2010



"Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma.."
(Luis Cernuda)

jueves, 14 de enero de 2010

Me asomo insomne al borde de la pecera buscando por ejemplo: Madrid. Y me dejo huir por las gentes, los coches, la luz… Me retuerzo serpenteante entre montañas que invento, dándome, permitiéndome tener la intimidad del final de la ciudad, de la expresión de tu compañía paseando furtivamente entre túneles y túneles repletos de vistas, de ojos ensordecedores. Me escondo, nos escondemos entre ramajes que ni tú ni yo conocemos. Quizá tristeza. Después, sin querer, me recorre un estruendo increíble por la piel, por el borde de las manos, como si de repente empezara a llover. Empieza a llover y cada gota que rebota tintineante contra el suelo se apoya en un banco solitario acompañado de incomprensión, incomprensión absurda y temida, incomprensión alzada y bajo llave. Me susurras que prefieres tu nube, tu nube en un abismo existencial lejos del fuego, de las calles.

Y ahora como ves, crecemos, tú más que yo, crecemos solos, sin fuerza, dejándonos llevar por el color de una serie de fotografías que sin querer me recuerdan a ti, a ti y a tus inmensos detalles.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Me gusta respirar sólo si tú respiras a menos de un palmo de mí.
Me gusta que me aprietes, me estrujes contra tu cuerpo como si aún pudiéramos estar más y más juntos. Me gustaría solaparme a ti... No dejarte ni un momento; que nuestras pupilas autoasesinadas por el sueño no dejaran de mirarse en horas, días, meses... Siempre.
Me gustaría no perderte de vista, evitar el parpadeo… Alejarme corriendo de la distancia, de ese no se qué que nos separa.

Me gustaría leer las horas una a una... Leer las horas con tu voz, con tus labios, con mi boca, leer todas las horas, todos los días del maldito calendario…Calendario que pase lo que pase nunca dejará de correr.

Podréis conseguir todo lo que queráis en el mundo, pero nunca podréis parar el tiempo.